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jueves, 30 de octubre de 2014

EL EJERCITO TOMA EL CONTROL DEL PODER EN BURKINA FASO

 

El Ejército toma el control del poder en Burkina Faso

El intento del presidente Blaise Compaoré de prolongar su mandato con la reforma de la Constitución desata una revuelta popular

JOSÉ NARANJO Dakar 31 OCT 2014 - 00:26 CET19

El Ejército de Burkina Faso ha tomado el mando del país tras una revuelta que ha puesto contra las cuerdas al presidente, Blaise Compaoré, cuya nuevo estatus es ahora mismo una incógnita. A última hora de la tarde, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Honoré Traoré, comparecía ante los medios para anunciar la disolución del Gobierno y del Parlamento y la formación de un Gobierno de transición para un periodo no superior a 12 meses tras el cual se produciría un retorno al orden constitucional. Horas antes, el presidente Blaise Compaoré, que no ha dimitido, había decretado el estado de emergencia en el país, disuelto el Gobierno y retirado el proyecto de ley de reforma del artículo 37 de la Constitución, cuya votación estaba prevista este jueves en el Parlamento.

La revuelta que ha vivido en las últimas horas este país africano, durante la que miles de manifestantes saquearon el Parlamento, ocuparon la sede de la televisión pública y atacaron numerosas sedes del partido gubernamental, ha hecho saltar por los aires la intención de Compaoré de volver a presentarse a las elecciones en 2015, como pretendía con la enmienda constitucional. El líder de la oposición, Zephirin Diabré, instó anoche a la población a mostrar su desacuerdo con las medidas de excepción.

“He escuchado el mensaje”, dijo Blaise Compaoré en una nota, tras vivir su día más negro desde que en 1987 diera un golpe de Estado y se hiciera con el poder tras el asesinato de su antecesor en el cargo, Thomas Sankara. Las multitudinarias manifestaciones convocadas por la oposición, que desde el martes han recorrido las principales calles de la capital, Uagadugú, y de otras ciudades del país, se convirtieron en una auténtica revuelta cuando los manifestantes atacaron e incendiaron la sede del Parlamento.

Tras lograr la suspensión de la votación, los manifestantes ocuparon la sede de la televisión nacional, interrumpiendo las emisiones, y atacaron numerosas sedes del partido gubernamental, Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP), así como los domicilios particulares de familiares del presidente y de miembros del Gobierno. Los saqueos, que también incluyeron hoteles y comercios, se extendieron por otras ciudades del país como Bobo-Dioulasso y Koudougou. En la capital, los momentos de máxima tensión se vivieron cuando un nutrido grupo pretendió llegar al palacio presidencial. En estos choques, así como en incidentes en Bobo-Dioulasso, se produjeron una treintena de muertos.

Durante las revueltas, el general Honoré Traoré mantuvo numerosos contactos con representantes de la oposición y jefes tradicionales; en esos encuentros destacó la presencia del general retirado Kouamé Lougué, exministro de Defensa, aclamado por muchos manifestantes como líder de transición.

La situación sigue siendo muy confusa en torno al paradero de Compaoré. Mientras muchos le sitúan fuera del país, otras fuentes aseguran que permanece en palacio, protegido por el Ejército.

LOS YIHADISTAS DEL ESTADO ISLAMICO MATAN A 200 INTEGRANTES DE UNA TRIBU SUNI DE IRAK

 

Los yihadistas de EI matan a 200 integrantes de una tribu suní de Irak

Los miembros de Albu Nimr se oponían al avance de los extremistas en Al Anbar

ÁNGELES ESPINOSA Dubái 30 OCT 2014 - 17:36 CET193

Unos soldados de las fuerzas kurdo iraquíes (peshmerga) vigilaban el miércoles un barrio de Musul, al norte de Irak. / EFE

Los cuerpos de 150 miembros de una tribu suní de Irak que luchaban contra el grupo Estado Islámico (EI) han sido descubiertos hoy jueves en una fosa común en Ramadi, la capital de Al Anbar, según responsables de seguridad iraquíes citados por la agencia Reuters. Con ellos suman dos centenares los asesinados en las últimas 24 horas entre quienes opusieron resistencia a la entrada de los yihadistas en Hit, otra ciudad de esa provincia. La brutalidad de la acción envía sin duda un poderoso mensaje a aquellas tribus dispuestas a cooperar con el Gobierno central para frenar el avance rebelde.

Las víctimas eran en su mayoría policías y milicianos del clan Albu Nimr, uno de los que integran la federación Al Duleimi, la más numerosa de Irak. Al parecer, los yihadistas los trasladaron desde sus pueblos hasta Ramadi donde los mataron y enterraron el miércoles por la noche. A diferencia del grueso de los Al Duleimi, los Albu Nimr se han alineado con Bagdad para hacer frente al EI. Durante cuatro meses, sus hombres y los del clan Albu Asaf, también parte de la misma agrupación tribal, fueron el eje de la defensa de Hit, a 70 kilómetros al noroeste de la capital provincial, que finalmente cayó en manos rebeldes hace tres semanas.

El descubrimiento de la fosa común se conoció apenas horas después de que el EI se jactara en las redes sociales de haber matado en Hit a medio centenar de miembros de esas tribus. En las fotos difundidas por cuentas afines a los extremistas se ven filas de cadáveres, con las manos atadas a la espalda, y manchas de sangre sobre la calzada. El corresponsal de Iraqi News habla de 55 muertos. Testigos citados por Reuters elevan esa cifra a 70, aunque el dato no ha sido confirmado oficialmente.

Líderes tribales aseguraron que ambos grupos de víctimas son parte de los tres centenares de hombres de entre 18 y 55 años que los extremistas aprehendieron desde que tomaron Hit. Empezaron entonces a detener a integrantes de ambos clanes en represalia por oponerse a su control, y a asesinarlos a sangre fría, a la vez que expulsaban de la comarca a centenares de ancianos, mujeres y niños. De hecho, residentes citados por los medios iraquíes contaron que los notables de las tribus habían logrado recuperar varias decenas de cuerpos antes de que se conocieran los dos últimos incidentes.

Estas matanzas van a agudizar sin duda el malestar de los suníes que combaten al EI con el Gobierno central, inevitablemente dominado por los chiíes que son dos tercios de los iraquíes. Algunos líderes tribales acusan a Bagdad de haber ignorado sus peticiones de ayuda para defender sus poblaciones. Otras tribus de Al Anbar se han unido a los extremistas que han declarado un califato en el norte de Siria y el noroeste de Irak, en venganza por lo que consideran marginación de las autoridades hacia la minoría suní.

Los simpatizantes del EI acusan a los hombres de Albu Nimr de ser miembros del Sahwa, literalmente Despertar, las milicias suníes formadas por EEUU para vencer a Al Qaeda antes de su retirada de Irak. Ahora, el Gobierno de Haider al Abadi intenta conseguir una implicación similar de las tribus suníes para hacer frente a la nueva encarnación de aquellos extremistas y evitar que su agenda sectaria vuelva a sumir al país en una guerra como la que sufrió hace una década.

“El asesinato de miembros del clan Albu Nimr por parte del EI pone de relieve que estos terroristas no distinguen entre ningún iraquí para derramar sangre”, declaró Al Abadi, citado por Efe.

El EI ha matado a centenares de opositores suníes, chiíes y miembros de las minorías étnicas y religiosas de Irak desde que el pasado junio tomó la ciudad de Mosul en una sorprendente ofensiva. Precisamente hoy, un informe de Human Rights Watch denunciaba que ese grupoasesinó entonces a 600 hombres encarcelados en la prisión de Badush, a las afueras de Mosul. La mayoría de ellos eran chiíes. Tampoco es la primera vez que el EI castiga de forma colectiva a una tribu. En agosto, sus huestes liquidaron a 700 miembros del clan Al Shaitat en Siria, después de que se levantaran contra los extremistas.