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miércoles, 23 de julio de 2014

LA ONU APUNTA A “POSIBLES” CRIMENES DE GUERRA DE ISRAEL EN GAZA

 

La ONU apunta a posibles “crímenes de guerra” de Israel en Gaza

La ofensiva causa la muerte a 650 palestinos, la mayoría civiles

Han fallecido 32 israelíes, incluidos tres civiles

AGENCIAS Ginebra 23 JUL 2014 - 14:38 CEST495

Declaraciones de la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay / REUTERS LIVE!

La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha declarado este miércoles que “hay una alta posibilidad” de que algunas acciones militares del Ejército israelí en Gaza puedan constituir “crímenes de guerra”. La alta comisionada pidió un debate de emergencia en el seno del Consejo de la ONU y calificó también de “inaceptable” el lanzamiento de cohetes y morteros por parte de Hamás contra Israel. Uno de esos cohetes ha acabado con la vida de un trabajador tailandés, que murió cuando estaba en un invernadero de Hof Ashkelon, al norte de la Franja, informa Carmen Rengel desde Jerusalén. Es la tercera víctima civil en el lado israelí. La ofensiva ha causado la muerte ya a unos 650 palestinos, la mayoría civiles, y de 32 israelíes, 29 de ellos soldados. El Ejército israelí asegura que este miércoles han sido lanzados 50 cohetes contra su territorio, de los cuales 12 han sido interceptados.

En una reunión especial monográfica del Consejo en Ginebra, y tras enumerar algunos casos de ataques aéreos y bombardeos israelíes contra casas y hospitales en la franja costera, la alta comisionada declaró: “Estos son solo algunos ejemplos que apuntan a una alta posibilidad de que el derecho humanitario internacional haya sido violado de una forma que podría constituir crímenes de guerra”.

PIllay señaló que, según los datos preliminares de la ONU, los ataques israelíes han causado la muerte de más de 600 palestinos, el 74% de ellos civiles, incluidos 147 niños. La alta comisionada apuntó también que 27 soldados y dos civiles israelíes han muerto durante los ataques. “Cada uno de esos incidentes debe investigarse de manera adecuada e independiente”, ha dicho.

Pillay ha recalcado que las casas de civiles "no son blancos legítimos, salvo que sean utilizados con fines militares", y pidió a las partes en conflicto que respeten el derecho internacional humanitario. "Esto implica la aplicación de los principios de distinción entre civiles y combatientes, también entre bienes civiles y objetivos militares, el principio de proporcionalidad y tomar precauciones en el ataque. El respeto del derecho a la vida de los civiles, incluidos los niños, debe ser una consideración principal", ha dicho. "No atenerse a estos principios puede equivaler a crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad", ha insistido.

La alta comisionada ha afirmado que cientos de casas y otros edificios civiles (como escuelas) han sido destruidos o gravemente dañados en Gaza y más de 140.000 palestinos se han visto obligados a huir de sus casas para buscar refugio.

"En estos momentos, el fuego indiscriminado de Hamas y otros grupos armados de más de 2.900 cohetes y morteros desde Gaza sigue poniendo en peligro la vida de civiles en Israel", ha añadido. "He condenado en repetidas ocasiones este tipo de ataques indiscriminados antes y lo hago hoy de nuevo", ha dicho.

Tras la intervención de Pillay, el embajador de Israel ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Eviatar Manor, ha defendido el derecho de su país a "la legítima defensa" y ha acusado a Hamás de cometer "crímenes de guerra con el lanzamiento de cohetes y misiles" sobre civiles, de esconder munición en escuelas y de "construir túneles para atacar ciudades". "Hamás es responsable de todas las víctimas gazatíes", ha dicho. Manor ha calificado de "exabruptos" las críticas a la ofensiva militar sobre la Franja. “Los residentes de Gaza no son nuestros enemigos. Israel está plenamente comprometido con el derecho internacional”, ha asegurado el representante diplomático israelí.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Palestina, Riad al Malki, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que ponga fin a “la impunidad” de Israel y le lleve ante la justicia por los "crímenes" cometidos en la Franja de Gaza. “Israel debe rendir cuentas por sus crímenes”, ha dicho. Al Maliki ha asegurado que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, está trabajando “a conciencia con todas la partes” para lograr un alto el fuego permanente y para “proteger al pueblo palestino”.

NO HAY UN LUGAR SEGURO PARA LOS CIVILES EN GAZA

 

No hay lugar seguro para los vecinos de Gaza

El periplo de los Kilani, que murieron tras varios traslados, ilustra el desamparo

JUAN GÓMEZ Gaza 23 JUL 2014 - 22:01 CEST1178

Un bombardeo, este martes, en el barrio de Shiyaiya, en Ciudad de Gaza. / Mohammed Saber (Efe)

El profesor Ibrahim Kilani y su familia escaparon de su hogar en Beit Lahia —un pueblo al norte de Gaza— el jueves, cuando los soldados de Israel empezaban su invasión terrestre de la Franja.

Muchos palestinos pensaban entonces que la infantería y los tanques asaltarían el norte del territorio, así que Ibrahim y Tagrid llevaron a sus cinco hijos a Shiyaiya, al este de Ciudad de Gaza. Salieron de allí a tiempo para evitar las bombas que arrasaron el barrio la noche del sábado y causaron la muerte a decenas de vecinos. Entonces se refugiaron en el edificio más optimista de la Franja, la Torre de la Paz, en la céntrica calle Omar el Mutjar. Sus seis plantas superiores se hundieron el lunes tras el impacto de dos misiles israelíes. Allí murieron los Kilani, sus cinco hijos de entre 4 y 12 años y otras cuatro personas. Como ellos, más de 600 palestinos han perdido la vida en dos semanas de intensos bombardeos israelíes.

Cuando el Ejército de Israel ordena a los vecinos que abandonen un barrio, familias enteras como los Atar, de la aldea de Atatra, buscan cobijo en alguna de las 69 escuelas habilitadas como refugio por la ONU.

Ya se han refugiado en ellas más de 100.000 desplazados. Israel atacó este martes uno de estos colegios convertidos en refugios. La ONU —que denunció el hallazgo de cohetes en una segunda escuela— confirmó el ataque, pero no detalló si el edificio había sido evacuado. La víspera, los cañones tiraron contra el hospital Al Aqsa, que estaba lleno de pacientes. Mataron a cinco personas. Los 1,8 millones de gazatíes no pueden dejar la Franja. Israel, lo mismo que Egipto, mantiene cerrados todos los pasos fronterizos. Queda el mar, donde las patrulleras israelíes acechan cualquier barco que se adentre en el Mediterráneo. “En Gaza no hay, literalmente, ningún lugar seguro”, recalcó desde Ginebra un alto cargo de Naciones Unidas.

Atrapados en lo que consideran una gran cárcel, muchos palestinos dan tumbos por la Franja como los Kilani, que creyeron que la guerra declarada por Israel “contra los túneles de Hamás” no afectaría al quinto piso de la Torre de la Paz. O como la viuda Nasha Suker, que tras dejar la devastada Shiyaiya, sin saber adónde ir, se refugia en la iglesia ortodoxa de San Porfirio con sus siete hijos, otros 50 familiares y varios cientos de palestinos más.

El arzobispo griego Alexios abrió las puertas del templo tras ponerse de acuerdo con los responsables de la mezquita contigua. Sudoroso y agitado tras una noche sin pegar ojo, el arzobispo contaba ayer que los tanques israelíes habían bombardeado los dos cementerios adyacentes: el cristiano y el musulmán.

Las mujeres que cuidaban de los niños junto a Nasha explicaron que “pedazos de metralla y piedras de las tumbas” habían saltado con las explosiones hasta el patio donde jugaban sus hijos. No hubo heridos esta vez, pero la metralla, aún fácil de encontrar ayer, rompió los depósitos de agua.

Mientras el frente de Gaza se cobraba la vida de otro soldado israelí, elevando el número total de uniformados muertos en esta ofensiva a 28, la diplomacia internacional intensificaba los contactos para auspiciar un alto el fuego permanente entre Israel y las milicias palestinas, que continuaron disparando cohetes a Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había acusado a Hamásde usar “la telegénica muerte” de palestinos en Gaza “para su causa”. Netanyahu insistió este martes en que los palestinos que mueren en los bombardeos de Israel son “víctimas del brutal régimen de Hamás”. Israel admitió que uno de sus soldados, Oron Shaul, está desaparecido. Hamás anunció su captura el domingo.